La vida contra el comercio.

Author:Wright, Allison
Position:TT: Life against trade. - Entrevista
 
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Los ecologistas ganaron una batalla en Baja California Sur, donde un salinera amenazaba a la ballena gris. Ahora viene lo difícil.

Los ambientalistas se han anotado un tanto. En Marzo, una campaña internacional que duró cinco años contribuyó a detener la construcción de lo que habría sido la mayor salinera del mundo, a orillas de la Laguna de San Ignacio, en el desierto del sur de Baja California, dentro la Reserva de la Biosfera del Vizcaíno, la mayor de Latinoamérica. La reserva, donde viven numerosas especies en peligro de extinción, fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, designación que sólo se da a lugares "de sobresaliente valor universal".

"Esto muestra que la globalización tiene su lado positivo", dijo Homero Aridjis, poeta mexicano que inició una campaña contra la planta propuesta en 1995. "Es un triunfo de la vida sobre el comercio".

Ahora que la batalla se ha ganado, hay un gran trabajo por hacer. Hay que trazar planes de desarrollo que garanticen la coexistencia pacífica a largo plazo de la fauna y los seres humanos en la reserva. Harán falta más medidas para que los turistas no alejen al habitante más preciado de la zona, la ballena gris, y para impedir que los cazadores clandestinos amenacen a otras especies de la reserva.

La salinera era un proyecto de Exportadora de Sal (Essa), una empresa conjunta entre el gobierno mexicano (51%) y la compañía japonesa Mitsubishi (49%). Essa ya opera una gigantesca salinera construida hace 50 años en otra laguna habitada por ballenas, unos 200 kilómetros costa arriba de San Ignacio. La nueva obra habría dado lugar a la construcción de un enorme sistema de lagunas y diques para el proceso de obtener sal a partir de la evaporación del agua de mar. El sistema habría medido 300 kilómetros cuadrados, con un muelle de kilómetro y medio.

Ballenas carismáticas. Los ambientalistas tenían a su favor el carisma ecológico de la ballena gris del Pacífico, a la que le quedan pocos sitios de apareamiento y reproducción, uno de ellos la Laguna de San Ignacio. En Baja, los amistosos bebés de las ballenas se acercan a las embarcaciones para que los mimen, al parecer tan curiosos como los mismos visitantes. Se trata de un gran cambio: en el siglo XIX, tenían una fama infundada de animales diabólicos, una falacia causada por los fieros ataques de los cetáceos contra los barcos balleneros en defensa de su prole.

Aunque los ambientalistas aceptaron discretamente que la ballena probablemente...

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