Los traficantes de migrantes

Autor:Simón Pedro Izcara Palacios
Páginas:27-64
 
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3. LOS TRAFICANTES DE MIGRANTES 2
3.1. I
Hasta la década de 1970 solo una pequeña fracción de los mi-
grantes irregulares que se dirigían hasta Estados Unidos contrataban
a traficantes. Como contraste, el reforzamiento del control fronterizo
en las siguientes décadas dificultó la entrada subrepticia al país veci-
no e hizo que cada vez más migrantes se viesen obligados a contratar
a traficantes. En la actualidad es muy difícil cruzar la frontera entre
México y Estados Unidos sin la ayuda de un traficante de migrantes.
Como decía Valentiniano 3 (2014): “está muy difícil en este tiempo
que alguien pase solo porque ya no es como antes, ahora es requisito
pasar con pollero, porque solo está muy difícil cruzar; antes los que
se iban y ya habían ido antes, después iban solos porque ya sabían y
hoy ya no es así”.
Los traficantes de migrantes constituyen una pieza clave del sis-
tema migratorio México-estadounidense. Sin embargo, es muy esca-
so el conocimiento sobre el proceso de aprendizaje de este oficio y
las circunstancias que indujeron a los traficantes a insertarse en esta
actividad, que vulnera el derecho de los estados a proteger su inte-
gridad territorial. A diferencia de una profesión, que requiere de co-
nocimientos especializados y del respaldo académico de una carrera
escolarizada, un oficio es una actividad laboral que no necesita de
2 Este capítulo es una reelaboración del artículo titulado “El oficio de agente
facilitador del cruce fronterizo”. Papeles de Población, 20(82), 2014, 81-112. Este capí-
tulo fue publicado con la autorización de Papeles de Población. Universidad Autónoma
del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población.
3 Los nombres masculinos son pseudónimos de diferentes traficantes de mi-
grantes. El año hace referencia a cuándo se realizó la entrevista.
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Simón Pedro Izcara Palacios
estudios formales. El oficio se aprende empíricamente, de modo me-
cánico y no requiere de conocimientos teóricos. Este aprendizaje a
través de la práctica se produce, bien de forma autodidacta o bien
bajo la tutela de una persona que conoce el oficio.
El traslado irregular de migrantes envuelve la participación de
múltiples actores con diferentes oficios: guías, enganchadores, en-
cargados de casas de seguridad, chóferes, raiteros, pateros, pasadores
y balseros. El oficio más complejo es el de guía. Sobre él recae la res-
ponsabilidad de conducir sanos y salvos a los migrantes desde el pun-
to de origen hasta el punto de destino. El guía requiere de un mayor
conocimiento práctico que el resto de los actores; pero necesita de
la ayuda que le prestan estos últimos para poder operar con mayor
eficiencia.
Este capítulo examina las circunstancias que conducen a que
una persona se convierta en traficante de migrantes.
3.2. E        
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La emigración es un fenómeno multi-causal, complejo y multi-
facético, que no se puede reducir a un asunto de oferta y deman-
da, de diferencias salariales o de factores de atracción y expulsión,
porque tiene una naturaleza social; pero tampoco puede entenderse
como un proceso social ajeno a factores estructurales. Toda explica-
ción uni-causal de los procesos migratorios es sesgada, de modo que
los factores sociales deben articularse con los estructurales. Hasta los
años setenta se subrayó el carácter inducido/dependiente de la mi-
gración. En este sentido, existe un cierto consenso en torno a la idea
de que los procesos migratorios del siglo XIX y comienzos del siglo
XX fueron motivados por la demanda de mano de obra requerida
por las economías de la América post-colonial, y que durante el ter-
cer cuarto del siglo XX Norteamérica y Europa Occidental recurrie-
ron al reclutamiento de trabajadores migratorios para contrarrestar
el déficit de mano de obra en los puestos de menor prestigio social.
Parecía lógico pensar que los migrantes eran atraídos por prácticas
de reclutamiento.
La teoría histórico-estructural, que surgió en los años cincuenta
como respuesta a las teorías funcionalistas de cambio social y desa-
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El tráfico de migrantes en Norteamérica
rrollo, enfatizaba la dependencia estructural entre centros y peri-
ferias en la economía capitalista mundial. Esta teoría subrayaba la
distribución desigual del poder político y económico a nivel interna-
cional y sostenía que los movimientos migratorios aparecían guiados
por la lógica del capital y los intereses de los países desarrollados. Por
lo tanto, explicaba la migración internacional como el producto de
la demanda de mano de obra barata en los países industrializados
debido a la resistencia de los trabajadores nativos poco calificados a
aceptar los trabajos mal pagados en la franja inferior de la escala ocu-
pacional (Durand y Massey, 2009: 24-30).
Como contraste, en las últimas décadas la teoría migratoria ha
dado un vuelco; de modo que se ha sobre-ponderado el carácter
autónomo/independiente de la misma. Se considera que las perso-
nas deciden emigrar sin que las sociedades demandantes de mano
de obra realicen labores de reclutamiento, lo que crea un exceso de
oferta que es combatida con férreas políticas de control fronterizo.
La idea de que la migración tiene un carácter autónomo, espontáneo
y auto-perpetuado, comenzó a cobrar un elevado grado de acepta-
ción en la comunidad académica a partir del último cuarto del siglo
XX. Massey et al. (2009: 29) afirman que las prácticas de reclutamien-
to fueron importantes en la etapa inicial de los procesos migratorios,
pero perdieron importancia con el tiempo, hasta que las redes mi-
gratorias maduraron y éstos se auto-perpetuaron.
El papel de las prácticas de reclutamiento en la migración inter-
nacional constituye un aspecto al que se ha prestado poca atención
en las últimas cuatro décadas. Skelton (2012: 50) ha subrayado como
factor determinante de los procesos migratorios el reclutamiento
engañoso de migrantes para satisfacer el apetito de los empleadores
por la mano de obra barata. Sin embargo, Krissman (2005: 17) señala
que el papel de la demanda laboral como factor determinante de la
migración ha pasado inadvertido porque la mayor parte de los inves-
tigadores no recogen ni analizan aquellos datos que la documentan.
El acento en el carácter autónomo y auto-perpetuado de los pro-
cesos migratorios coloca a las redes sociales de los migrantes como
el principal elemento dinamizador de los citados procesos. Como
contraste, el acento en las prácticas de reclutamiento coloca a los em-
pleadores de los países de destino como principal elemento moviliza-
dor de los flujos migratorios.

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