Las reformas huecas de México.

Autor:Franco, Arturo
 
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El impacto real de las reformas en los sectores de energía y telecomunicaciones, así como en los sistemas político, electoral y educativo, seguirá siendo bajo hasta que las normas entren en vigencia. El destino final de las reformas depende en gran medida de la reglamentación de las leyes. El diablo está en los detalles.

Un preámbulo de 22 páginas y dos párrafos constitucionales modificados. Eso es lo que el presidente Enrique Peña Nieto envió al Congreso de México el 12 de agosto de 2013. Después de 14 años de fallidos intentos de sus predecesores (Zedillo en 1999, Fox en 2002 y Calderón en 2008) de reformar el debilitado sector energético la presión recayó en la nueva administración. Peña Nieto mismo calificó la reforma del sector como su legado presidencial y el tema siempre ocupó los primeros lugares de su agenda.

Iniciando su segundo año en el gobierno, con niveles de aprobación en descenso, un nebuloso contexto económico y de seguridad y un desmoronado pacto político con los principales partidos de la oposición, su mejor oportunidad sin duda fue esa. A mediados de diciembre del 2013 una alianza de ultimo momento lograda entre el oficialista PRI y el derechista PAN finalmente aprobó la reforma energética.

La enmienda de los artículos 27 y 28 de la Constitución puso fin a siete décadas de "nacionalismo petrolero" y a la histórica prohibición a la propiedad privada, nacional o extranjera, a lo largo de la cadena de valor de la extracción de hidrocarburos, desde la exploración en mar abierto hasta la venta de gasolina. La eliminación de estos bloqueos constitucionales a la inversión privada en el sector representa un paso gigantesco para México. No obstante, dice muy poco específicamente sobre cómo serán los aspectos operativos de esta reforma, particularmente para los inversores privados.

En el proyecto presentado por el presidente hubo alguna mención a contratos de utilidad compartida, cambios en el esquema impositivo de Pemex (que tendrán que aguardar hasta una segunda iniciativa de reforma fiscal del Ejecutivo) y lineamientos de posibles esquemas de compensación para quienes generan resultados en exploración y producción. Pero aunque era claro el objetivo de apertura del sector no hubo una visión amplia o detallada que fuera apropiada para los potenciales inversores. El destino final de esta importante reforma depende en gran medida de la reglamentación, de las llamadas leyes secundarias. El diablo está en los...

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