Vida nueva: una prueba con celulas madre podria poner a Brasil en la vanguardia de la investigacion.

Autor:Galanternick, Mery
Cargo:Biotecnologia
 
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Tras dos operaciones, el corazón de Nelson Águia, vendedor retirado de productos farmacéuticos, estaba a punto de dejar de latir. El carioca de 68 años no podía trabajar, ni nadar, ni jugar fútbol, su pasión de toda la vida. Volver a operarse era muy arriesgado, de modo que pasaba el tiempo en casa, inactivo.

"Ya no quería vivir", relata Águia. "No podía respirar, ni caminar". Pero su vida dio un cambio. Médicos brasileños utilizaron células de los huesos de Águia para regenerar su músculo cardíaco. Así se abrió una puerta a un posible negocio multimillonario que podría poner a Brasil a la cabeza del mundo en el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, y ahorrar millones que se gastan en tratar enfermedades del corazón.

"Ahora soy un hombre nuevo", dice Águia. "Camino cuatro kilómetros un día si y un día no, y juego fútbol con mis amigos".

Águia es uno de cuatro pacientes que participaron en una prueba clínica realizada en diciembre por el Dr. Hans Fernando Dohman en el hospital Pró-Cardíaco de Río. El sistema consiste en cultivar células madre de la médula ósea del paciente, escoger las que mejor pueden desarrollarse, procesarlas e inyectarlas en el corazón del paciente, donde reparan tejidos dañados.

Las células madre son las células originales del ser humano cuando está en el útero. Hasta ahora, sólo la donación de órganos ofrecía esperanzas a pacientes como Águia, y su éxito estaba limitado por la posibilidad de rechazo. Con las células propias, se elimina ese riesgo.

Las células madre seleccionadas se inyectan con un catéter especial a través de una incisión pequeña cerca de la ingle, y las células van al lugar exacto donde se dañó el tejido. El músculo cardíaco reparado estimula el crecimiento de vasos sanguíneos en las zonas sin suficiente oxigenación. En dos pacientes se regeneró el 100% de las zonas dañadas, y en un tercero, el 60%. Otro falleció, pero ya estaba muy grave, explica Dohman. Otros seis pacientes recibieron recientemente la misma terapia y muestran mejoría.

Los pacientes del corazón en estado terminal no pueden ducharse solos, ni secarse, y a veces apenas pueden respirar. Al cabo de cuatro semanas del tratamiento experimental, los pacientes de Dohman caminaban y realizaban otras actividades sin ayuda. "Me siento muy optimista", dice Dohman.

La prueba la realizó el Dr. Emerson Perin, del Texas Heart Institute, en Houston, que manipuló el avanzado catéter creado por Johnson & Johnson. El Instituto...

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