Ciudad en la montaña: preservando la historia de un pueblo minero a 2 kilómetros de altura.

Author:Brown, Greg
Position::Sewell
 
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En un escarpado sendero a medio camino del antiguo campamento de Sewell, el pequeño pueblo minero donde nació la industria del cobre chilena, es fácil darse cuenta por qué la gente nunca bajaba de la montaña. Hacia arriba hay un cielo infinitamente azul, rocas café oscuro y parches de nieve que se derriten. Hacia abajo, la maquinaria, y un estrecho camino que serpentea hacia abajo por 2,120 metros.

Rancangua, el pueblo más cercano, podría no existir. En 1905, durante los primeros días de la industria del cobre, los mineros--en su mayoría chilenos--los fundidores estadounidenses y sus patrones, no solían bajar de la montaña a menos que fuera absoluta mente necesario. El camino tomaba cinco horas en tren.

De propiedad del estado chileno desde mediados de la década do 1960, el campamento de El Teniente, como se le conoce a la mina principal--aún activa--no sólo es una rareza sino un lugar histórico. La mina, y sus casi 5 mil trabajadores producen 339,440 toneladas de cobre refinado al año, una cifra que continuará en aumento, según los pronósticos del gobierno. La montaña tiene 2,300 kilómetros de túneles, de los cuales casi 800 kilómetros siguen siendo minados. Los depósitos de cobre se desprenden por acción de la gravedad, y bajan por agujeros dentro de la montaña. Un enorme elevador industrial mueve a los trabajadores de piso en piso.

Rolando Torrijos pasó 18 años como director de proyectos de la Corporación del Cobre de Chile (Codelco), habiendo comenzado su carrera en Sewell en 1962, cuando casi todos los empleados vivían permanentemente en el campamento. "Había un cine, un club para los trabajado res y un club para los gerentes, además de bolos y basketball", recuerda Torrijos. "Era una vida muy civilizada". Desde lejos el lugar parece un refugio de esquí alpino, anidado entre las rocas. De cerca es fácil ver el arduo trabajo que se lleva a cabo, con los mineros subiendo y bajando por esta "ciudad de escaleras", como ha sido apodada Sewell.

Mantener productivo a El Teniente es trabajo suficiente para Felipe Ravinet, el arquitecto principal de la mina. Pero él se las arregla para dedicarse a su pasatiempo favorito: la preservación de Sewell. En 1997 Codelco comenzó un proyecto para limpiar un área de fundición a una elevación inferior a la de Sewell. Sabiendo que la mina sería casi abandonada durante la limpieza, Ravinet decidió comenzar el lento proceso de...

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