El manifiesto del tren de claves.

Position:TT: The Cluetrain Manifesto. - Rese
 
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La portada de the cluetrain manifesto anuncia "el fin del negocio como lo conocemos". Este libro es un clamor de rebeldía y un intento de emancipar al "hombre del traje gris", que hoy puede llevar pantalones de caqui pero sigue siendo el mismo esclavo. El vehículo de esa emancipación, según los autores, es la Web.

The Cluetrain Manifesto comenzó como un website (www.cluetrain.com), con versiones en español, inglés, portugués, francés, italiano, alemán y hasta noruego y japonés. La del título del libro que da el website es "El manifiesto del tren de claves". Suena disparatada, pero la adopto a falta de algo mejor. Luego, el manifiesto se convirtió en un libro que recoge las experiencias y las opiniones de sus autores, todos expertos en la Internet que han trabajado para empresas tecnológicas como IBM y Sun Microsystems o escriben para publicaciones especializadas. El libro también recopila los comentarios enviados por un sin-fin de cibernautas.

Con un lenguaje irreverente, los conductores del tren lanzan un ataque frontal contra la gran corporación y anuncian su apocalipsis. Arremeten contra una cultura del mercadeo que según ellos se basa en subterfugios, mentiras y discursos huecos, es decir, en la hipocresía. Denuncian la conversión de las empresas en fortalezas herméticas separadas del cliente y del consumidor y tripuladas por empleados despersonalizados. El armagedón de la oficina ocurrirá (o ya está ocurriendo) porque la Web ha roto las barreras a la comunicación que las empresas habían levantado en el último siglo y el comercio electrónico ha devuelto el carácter auténtico de la voz humana a las transacciones. Frente a la voz automatizada de la empresa, la red electrónica difunde la voz espontánea del individuo. Frente al memo de la gerencia, se alza el chiste transmitido clandestinamente en la Web.

El manifiesto resume el fin de la empresa tal como la conocemos en 95 tesis contundentes. "Los mercados son conversaciones", reza la primera tesis. Y enseguida: "Los mercados consisten en seres humanos, no en sectores demográficos". Este grito de protesta arranca aplausos. Pero la irreverencia del libro peca muchas veces de ingenua, y ciertas afirmaciones son dudosas.

Por ejemplo, los autores afloran el diálogo vivo de los bazares antiguos, a donde los mercaderes no sólo llevaban productos, sino también relatos, historias. Y comparan esas voces ancestrales con las que se oyen hoy en la Internet. Pero si bien es cierto que el mercado es una...

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