Macroeconomia y violencia.

Author:Brauer, Jurgen
Position:Report
Pages:1(39)
 
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  1. Introducción

    La temática de este ensayo gira en torno a los aspectos macroeconómicos de la violencia, un tema de importancia considerable y que se ha expandido en cobertura a medida que las complejidades, interacciones y ramificaciones económicas de la violencia han surgido en el análisis de los investigadores. Gran parte de la literatura sobre la economía de la violencia ha sido jalonada por los eventos postguerra de violencia colectiva de gran escala en África central y occidental en los 1990s y, hasta cierto grado en la región de Asia y el Pacífico, no obstante el mundo posterior a la Guerra Fría también ha visto un cambio en la naturaleza del conflicto y un reconocimiento de la importancia que puede tener la ampliación de los objetos de análisis. Debe entenderse que la violencia ya no hace referencia simplemente a violencia colectiva, armada (guerras y guerras civiles). La violencia hace referencia a todos los actos de daño autoinfligido, violencia interpersonal y violencia colectiva, armada o no armada (OMS, 2002). Se considera que la violencia colectiva hace referencia a estados y otras entidades políticas que sufren, o están en riesgo de sufrir, conflictos violentos internos o externos, así cómo aquellas entidades que se encuentran en una difícil situación de inseguridad de postguerra o han sido asoladas por una extensiva violencia criminal --cómo puede ser el caso de casi todos los estados de Centroamérica y el Caribe (UNODC, 2007). Estos diferentes aspectos de la violencia han sido estudiados por diferentes disciplinas académicas: la ciencia política y los economistas de la defensa se inclinan a estudiar las causas, consecuencias, y recientemente, a estudiar los remedios potenciales a la violencia colectiva de gran escala; y los criminólogos, expertos en salud pública y economistas del crimen más inclinados a estudiar la violencia interpersonal y el daño autoinfligido. (2)

    La importancia económica de todos los aspectos de violencia ha empezado a ser reconocida. Las demarcaciones relativamente claras entre guerra, guerra civil, violencia criminal y violencia doméstica que existían en el pasado no están tan claramente definidas hoy y los investigadores aceptan que la preocupación fundamental es la violencia per se --ya sea autoinfligida, interpersonal o colectiva-- sin importar su modalidad. (3) Ésta aceptación ha ocurrido, en parte, debido a que es claro que lo que podría ser considerado una situación postguerra ha sido de hecho precedido, influido u ocultado por una violencia criminal, doméstica y política que ya ha estado ocurriendo pero que no ha alcanzado niveles de guerra. Las economías de guerra frecuentemente no terminan con el cese formal de hostilidades (Cooper, 2006; PNUD, 2008, p. 11). Adicionalmente, gran parte de la violencia es no armada (intimidación, asalto, robo), especialmente las situaciones domésticas (por ejemplo, violencia conyugal, violencia familiar y abuso de los ancianos), y tiene costosos efectos sobre la productividad laboral e impone costos al sistema de salud pública, los cuales se filtran a los niveles de política fiscal y macroeconomía, a través del recaudo tributario y los mecanismos de gasto público. El conflicto no violento también puede conllevar sustanciales consecuencias. Por ejemplo, si bien se celebró el pacifismo del golpe militar en Tailandia en el 2006, el hecho es que el evento realmente afectó el flujo de turistas, la inversión extranjera directa y la tasa de cambio, y a la economía cómo un todo. Desde entonces, las manifestaciones no violentas ocurridas en Tailandia llevaron al cierre del aeropuerto de la ciudad turística de Pattaya, lo cual llevó a la embarazosa cancelación de la cumbre de ASEAN en abril del 2009, y en 2008 bloquearon durante una semana el aeropuerto de Bangkok, con cuantiosas pérdidas en llegada de turistas y confianza empresarial.

    El reconocimiento de la importancia económica actual y potencial de todos los aspectos de violencia también permite reconocer que las distinciones que en el pasado solían hacerse entre microeconomía y macroeconomía ya no tienen fundamento. (4) La política macroeconómica no puede considerarse aisladamente de los desarrollos microeconómicos o de las políticas regionales, sectoriales, distributivas y de otro tipo, así como de los contextos sociales en los cuales ocurre la violencia. La creciente complejidad e interrelación de los diferentes aspectos de la economía de la violencia implica que cualquier discusión de los aspectos macroeconómicos debe considerar el costo del conflicto y la violencia desde una concepción amplia. En este ensayo revisamos la violencia, las medidas y mediciones del costo de la violencia, las causas y consecuencias económicas de la violencia, algunos aspectos macroeconómicos de la recuperacíon de la violencia y de la reconstrucción postguerra, y algunas de las condiciones marco necesarias para recuperación luego de la violencia. (5)

  2. Violencia

    La Organización Mundial de la Salud considera a la violencia cómo un asunto de salud pública. También la considera cómo una enfermedad personal y social que puede ser diagnosticada, atendida y prevenida (OMS, 2002). Ésta organización clasifica la violencia en tres modalidades, daño autoinfligido --incluyendo suicidio--, violencia interpersonal y violencia colectiva. Éstas modalidades, a su vez, tienen muchas manifestaciones. El crimen organizado, las pandillas armadas, los asesinatos extrajudiciales y las "desapariciones" son formas de violencia asociadas con el crimen y la extralimitación de justicia por parte de los oficiales judiciales y las fuerzas del orden. El crimen no organizado, por ejemplo la violencia contra las mujeres, incluye violencia íntima contra la pareja, violencia sexual, asesinatos por honor, violencia relacionada con las dotes, ataques con ácido, infanticidio femenino y abortos de sexo selectivo (DG, 2008). La violencia políticamente motivada incluye violencia de turbas, linchamientos, rebeliones, insurrecciones y guerra civil. Bien podría decirse que las muertes violentas debidas a guerra tradicional --por ejemplo las de las Guerras Mundialescasi que han desaparecido por completo, aunque cabe reconocer que aún surgen ocasionalmente grandes guerras regionales (por ejemplo, Vietnam, Corea, Irak, Afganistán y recurrentes guerras Árabe-Israelíes).

    [FIGURA 1 OMITIR]

    Una tipología alterna considera las siguientes formas de violencia post conflicto (con indicadores de violencia entre paréntesis) : violencia política (asesinatos, ataques con bomba, secuestro, tortura, genocidio, desplazamiento masivo, disturbios); violencia estatal rutinaria (actividades violentas de refuerzo de la ley, asesinatos en reuniones, operaciones de limpieza social, tortura rutinaria); violencia económica y relacionada con el crimen (robo a mano armada, extorsiones, secuestros económicos, control de los mercados a través de la violencia); actividades informales y comunitarias de justicia y vigilancia (linchamientos, grupos de limpieza social, justicia por turba); y disputas y desplazamientos en postguerra (disputas sobre tierra, asesinatos de venganza, "limpieza étnica" de baja escala). (6) Una tercera tipología, basada en un artículo de Muggah y Juttersonke, puede apreciarse en la figura 1, en ella se combinan diferentes tipos de actores armados. En el eje vertical se describe una relación de violencia organizada versus violencia espontánea y en el eje horizontal violencia de actores estatales versus actores no estatales.

    La violencia se encuentra altamente concentrada en sus dimensiones de tiempo, espacio y demografía. La aparición de episodios violentos se concentra en lugares específicos y el surgimiento, duración y terminación de la violencia suele ser marcadamente episódico, incluso repetitivo (por ejemplo, diferentes incrementos y reducciones de violencia generada por la guerra en Europa occidental en el segundo milenio). Incluso al interior de los estados y los municipios, la violencia se encuentra altamente concentrada (en regiones fronterizas de los estados o en ciertos vecindarios de las ciudades). La violencia interpersonal frecuentemente se incrementa los fines de semana (viernes, sábados y domingos), y posteriormente se reduce durante el resto de la semana. En relación a la demografía, la mayoría de perpetradores y víctimas de la violencia son hombres jóvenes, de forma tal que los incrementos notorios en los componentes jóvenes de la población son de gran importancia.

    De acuerdo a un reporte de la Organización Mundial de la Salud en el año 2008, cerca de 1.5 millones de personas mueren cada año debido a la violencia: 54 % por suicidio, 35 % por homicidio y un 11 % debido a la violencia colectiva (OMS, 2008, pp. 1-2). De acuerdo al reporte:

    "... la gran mayoría de la violencia ocurre en lugares pacíficos, en cuyo interior los determinantes de la violencia interpersonal y auto dirigida son cualitativamente diferentes de los determinantes de la violencia colectiva. Por ejemplo, estos determinantes incluyen factores tales cómo la desigualdad económica y de género, la disponibilidad de alcohol, mercados de drogas ilegales, acceso a medios letales, pobre escolaridad y bajas oportunidades de empleo, experiencias de abuso y descuido paterno y el hecho de provenir de una familia disfuncional. Confrontar estos determinantes requiere insumos sostenibles y cuidadosamente coordinados entre múltiples sectores (esto es, educación, salud, vivienda, justicia, seguridad, comercio e industria, bienestar) dirigidos hacia objetivos de prevención a nivel de población, tales como la reducción de la incidencia de tasas de homicidio, suicidio, violación y maltrato infantil" (OMS, 2008, p. 5).

    Una parte sustancial de esta lista de determinantes está conectada a factores económicos. Incluso si los determinantes de la violencia autoinflingida e interpersonal son "cualitativamente diferentes" de aquellos que determinan la violencia colectiva, aún no está...

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