La ley del más fuerte.

Author:Poole, Claire
Position:Industria bancaria en Am
 
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Los bancos latinoamericanos se aprietan el cinturón para enfrentarse a posibles crisis y para competir con las instituciones extranjeras.

Un ejemplo de la situación nada boyante del sector bancario en América Latina es el chileno Gonzalo Marín.

Este ejecutivo de informática de 26 años decidió hace poco comprar un apartamento de US$60.000 en Santiago. En el pasado no había tenido muchos problemas para con seguir crédito para comprar dos autos nuevos, así que pensó que conseguir una hipoteca sería fácil.

De eso nada. El banco prestatario, Citibank, le informó que tramitar la hipoteca demoraría casi un mes. Al final se tardó tres meses. Y mientras esperaba, la tasa de interés subió. Para cuando todo estuvo listo, el pago inicial requerido se había multiplicado por cinco, de US$600 a casi US$3.300. "En parte fue mala suerte: el mercado bajó. Pero en parte se debió a la demora [del banco]", afirma Marín. "Me dejó un mal sabor en la boca".

En comparación con algunos países vecinos, Marín tuvo suerte de conseguir un préstamo hipotecario. Aunque la disponibilidad de crédito ha mejorado un poco desde que la devaluación del peso mexicano en 1994 hizo dispararse las tasas de interés y aplastó el gasto del consumidor en toda la región, los bancos latinoamericanos todavía cuidan con gran celo la billetera.

Pero en realidad esto es algo positivo, dada la situación de la región, que parece pasar del auge al desespero cada dos años. Si estos países han aprendido algo es que mientras más débil es el sistema bancario, más dura es la caída en caso de crisis económica.

"Si el sistema bancario es fuerte, la crisis es menor, mucho menor", dice José García Cantera, un respetado economista de banca latinoamericana en Salomon Smith Barney en Nueva York. "Sólo se convierte en una crisis si el sistema bancario resulta ser el eslabón más débil de la cadena".

Y ahora parece que la mayor parte de los sistemas bancarios de la región tratan de reforzar ese eslabón. Han comenzado a apretarse el cinturón, a fortalecer sus resultados y a usar nuevas tecnologías. También han comenzado a diversificarse a servicios financieros de alto rendimiento, como los seguros y la administración de valores.

Parte de ese ímpetu viene de la competencia, es decir, los bancos extranjeros que han invadido a Latinoamérica. Instituciones españolas como Banco Santander, Banco Bilbao Vizcaya (BBV) y Banco Central Hispano (BCH), han sido los más enérgicos. Pero otros, como Hongkong and Shanghai Banking Corp. (HSBC), con sede en el Reino Unido, también han puesto el pie en la región, al igual que ABN-Amro Bank, de Holanda, y Bank of Montreal, de Canadá. Sólo un puñado de bancos estadounidenses han tanteado el terreno, fundamentalmente Citibank, BankBoston y Chase Manhattan.

Chile. A principios de los años 80, un colapso similar a la crisis monetaria mexicana de 1994 hizo que el control de los bancos chilenos cayera en manos del banco central.

Aunque quedan algunos casos por resolver, la mayoría de los bancos chilenos se han recuperado, o pasaron a manos de otras instituciones por medio de fusiones. Ahora han comenzado a trabajar con ahínco los mercados de crédito al consumidor con el fin de recuperar la confianza del público y la fortaleza financiera.

En la actualidad hay 31 instituciones bancarias y 17 de ellas son bancos comerciales extranjeros, entre ellos Banco Santander y Citibank.

Los bancos chilenos son muy disciplina dos en comparación con los demás países de la región, y pueden compararse con los norteamericanos en términos de salvaguardas para inversionistas y depositantes. Parte de esta disciplina se debe a las estrictas normas impuestas durante el gobierno militar tras el colapso económico de 1982-1983. Esto hace de los bancos chilenos instituciones seguras pero en extremo conservadoras, en una economía por lo demás completamente liberalizada. A pesar de que hace poco se aprobó una ley que permite a los bancos comerciales diversificarse a los sectores de seguros, factoraje y préstamos al extranjero, la mayoría de los bancos prefieren esperar a ver qué pasa.

Sin embargo, el conservadurismo tiene sus ventajas. Los préstamos incobrables representan aproximadamente el 1% de todos los préstamos, mientras que el crecimiento en materia de empréstitos ha registrado un 11,6% anual en lo que va de esta década, según un estudio de la Sociedad de Fomento Fabril de Chile (Sofofa). El rendimiento sobre valores aumentó en un 18,3% anual entre 1990 y 1995.

La entidad reguladora bancaria, la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, informó que el total de préstamos bancarios aumentó casi un 60% entre 1994 y 1997, a US$45.000 millones. Por su parte, el crecimiento de las ganancias no ha sido tan estelar, aunque sí constante, con un alza de casi el 37% a US$3.000 millones durante el mismo período.

Inicialmente, los bancos chilenos sintieron el golpe de la crisis asiática, pero se recuperaron rápidamente, y los resultados del primer trimestre de 1998 han superado las expectativas de los analistas.

Argentina. Las condiciones del sector bancario argentino son un poco más tensas. Las escenas de clientes airados y desempleados protestando frente a las puertas del difunto Banco Patricios son ya familiares para los argentinos, quienes han experimentado de primera mano el pasado turbulento del sector bancario del país. Esa es una de las principales razones por las que Argentina es uno de los países con menos depósitos bancarios de toda la región, con una proporción de depósitos equivalente a sólo el 22% del Producto Interno Bruto (PIB).

Desde agosto de 1997, el banco central ha suspendido las operaciones de tres instituciones debido a su insolvencia y a problemas de fraude. Los problemas financieros dentro del grupo inversor español-suizo Socimer llevaron al cierre de sus dos bancos: Medefín-UBN en febrero y Banco Patricios en marzo. A eso se agrega la intervención, rodeada de una gran dosis de escándalo, del Banco de Crédito Provincial de la Plata, donde resultaron afectados unos US$791 millones en depósitos y aproximadamente 300.000 cuentas.

Sin embargo, a pesar de esos males, el sector es uno de los más dinámicos...

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