Itaú: introducción en el mercado de la competencia y diversificación.

Author:Rapoza, Ken
 
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Con amplias sonrisas y un apretón de manos, Roberto Setúbal y Pedro Moreira Salles, personajes muy influyentes de las finanzas brasileñas, sellaron la creación del banco privado más grande de Latinoamérica en una fusión en la que ambos destacaron el rol de Brasil como potencia regional y la perspectiva de expansión.

El anuncio de la unión de Itaú, el grupo financiero Setúbal y Unibanco, por mucho tiempo propiedad de la familia Moreira, tomó por sorpresa a los mercados financieros, aunque las conversaciones sobre la fusión se venían realizando desde hace casi un año. La maniobra se produjo en el apogeo de una venta precipitada de acciones a nivel internacional tras la evaporación de Lehman Brothers en el otoño pasado; la respetable institución de Wall Street tras cuya desaparición se consolidaron las instituciones financieras más frágiles de los Estados Unidos.

Tras la fusión, a la que los reguladores de la actividad bancaria en Brasil le dieron luz verde en febrero, el nuevo Itaú Unibanco Banco Multiple posee aproximadamente US$266 mil millones en activos netos, conviertiéndolo así en uno de los 20 grupos bancarios más grandes del mundo.

Setúbal, director ejecutivo en el nuevo grupo, y Moreira, que asumió el puesto de presidente, se saludaron con un apretón de manos como socios igualitarios en la conferencia de prensa del 3 de noviembre en el Museo de Arte Moderno de São Paulo, donde pusieron en marcha el acuerdo. Pero la transacción financiada totalmente con acciones no fue completamente un matrimonio entre iguales, ya que los analistas de mercado coinciden en que Itaú adquirió a su rival más pequeño para crear el mayor banco de Latinoamérica no controlado por el gobierno.

El gobierno elogió el evento con las declaraciones del Ministro de Finanzas Guido Mantega a los periodistas, donde afirmó que el banco nuevo y más grande "fortalecerá el sistema financiero local".

Aún así, este matrimonio financiero se lleva a cabo en momentos preocupantes.

Ambos banqueros se apresuraron a acallar la especulación de que Itaú compró Unibanco porque su rival más pequeño se encontraba abatido por grandes deudas o que algunas corporaciones brasileñas habían involucrado al banco más grande en pérdidas derivadas de una serie de apuestas erróneas de que el dólar estadounidense se iba a debilitar.

El sucesor del Itaú desestimó problemas directos con instrumentos derivados.

"Cualquier venta mal hecha de instrumentos derivados en Brasil fue absolutamente una excepción a la regla", afirmó Setúbal en diciembre.

"Muchos de nuestros clientes anunciaron pérdidas de instrumentos derivados que no tenían en cartera con nosotros", explicó Setúbal, aunque admitió que una compañía en problemas con instrumentos derivados en cartera con otras compañías, podría enfrentar dificultades para liquidar sus líneas de crédito separadas con Itaú Unibanco.

A pesar de la turbulencia financiera internacional, en Brasil existe consenso general acerca de la solidez de los bancos del país; que en la década pasada superaron una crisis que generó un ciclo de consolidación. Los bancos brasileños también han mantenido su solidez a raíz de su postura conservadora.

UNA MARCA FORMIDABLE PARA LA EXPANSIÓN REGIONAL

La fusión ha creado un banco brasileño con respaldo financiero para hacer frente a adquisiciones de nivel internacional, el tipo de acuerdos internacionales realizados por bancos europeos y estadounidenses que se apoderan rápidamente de las instituciones rentables de toda la región. Su sólida liquidez confiere al Itaú Unibanco la fortaleza para expandirse, pero a qué velocidad actuarán las poderosas familias banqueras de Brasil, es todavía una interrogante.

"Contamos con un plan para expandimos en el exterior y analizaremos en detalle las oportunidades a medida que surjan", declaró Setúbal. "Si sale a la venta una importante institución bancaria en México, analizaremos minuciosamente esa posibilidad".

Los analistas han declarado que Itaú Unibanco sería un buen candidato para el Banamex de México, la poderosa entidad bancaria propiedad del tambaleante Citigroup; aunque este banco con sede en Nueva York ha negado sus intenciones de vender su participación mexicana. Setúbal no está interesado en todo lo que el Citigroup descarta. El banco no está interesado en asumir la participación que el Citigroup tiene en la compañía de tarjetas de crédito Redecard; en la cual el banco de Estados Unidos e Itaú Unibanco son los accionistas mayoritarios.

Los bancos brasileños tienen mucha actividad dentro del país, aunque los bancos en el país más grande de Sudamérica no son tan autónomos ni cuentan con el apalancamiento que tienen sus socios de Estados Unidos, afirmó Giles Conway, administrador de activos de Cogo Wolf Asset Management, un fondo de cobertura de San Francisco.

"Itaú tiene como desafío un gran crecimiento local y eso será suficiente para mantenerlos ocupados", afirmó Conway. "No necesitan expandirse en otros mercados".

Los flamantes pesos pesados de la actividad bancaria de Brasil enfrentan un clima de fuerte recesión económica, con consumidores y empresas cautelosos a la hora de tomar nuevos préstamos.

Mientras los mercados financieros mundiales tiemblan, no pasa un mes sin que la encuesta semanal de economistas de bancos locales que realiza el Banco Central de Brasil pronostique una cifra cada vez menor para la expansión económica en el 2009. Después de una expansión de la economía a una tasa del 5.5 por ciento en el 2008, se calcula que el rendimiento de la economía no superará el 1.5 por ciento en el 2009.

El primer informe financiero confirmó el clima adverso.

Itaú Unibanco informó en febrero que un incremento de deudas incobrables hicieron disminuir las ganancias en un 8 por ciento, de US$3.5 mil millones en el 2007 a US$3.2 mil millones en el 2008. El banco también admitió que el 2009 será un año difícil y que la expansión del crédito caerá del 30 por ciento a...

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