Introducción

AutorSimón Pedro Izcara Palacios
Páginas9-16
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1. INTRODUCCIÓN
Hasta muy entrado el siglo XIX Estados Unidos mantuvo una po-
lítica liberal en materia migratoria. Los inmigrantes constituían una
mano de obra categorizada como valiosa, productiva y socialmente
deseable. Como consecuencia, el Estado estimuló la inmigración
de aquellas personas que no tuviesen enfermedades ni anteceden-
tes penales (Castles, 2006: 37). Como contraste, el inicio del último
cuarto del siglo XIX marcó un cambio en el rumbo de la política
migratoria estadounidense. En 1875 Estados Unidos aprobó la pri-
mera ley restrictiva de la inmigración contra prostitutas y delincuen-
tes, y en 1882 la presión popular condujo a la aprobación de la ley
de exclusión de los chinos. Asimismo, en 1907 se restringió la in-
migración procedente de Japón, y en 1917 el Congreso impuso un
impuesto y una prueba de alfabetismo a todos los recién llegados.
Las leyes de Inmigración de 1921 y 1924 establecieron un sistema de
cuotas para frenar la migración del sur y este de Europa, y en 1924
se creó la Patrulla Fronteriza para detener la inmigración proceden-
te de México a través de una campaña sistemática de deportaciones
(Massey et al., 2009: 40).
Las políticas restrictivas de la inmigración dieron inicio a una
nueva actividad: el tráfico de migrantes. Aquellas personas que no
podían entrar legalmente en los Estados Unidos demandaron la ayu-
da de profesionales para entrar de modo subrepticio en el país.
En primer lugar, la ley de exclusión de los chinos condujo al
tráfico de ciudadanos de este país, bien a través de los puertos de
Ensenada, Guaymas o Mazatlán para ser conducidos hasta California
o El Paso, o bien a través de la Columbia Británica, de modo que
en 1891 ya se había implantado un control de los flujos migratorios
por vía terrestre desde México y Canadá (Gómez Arnau, 1990: 133);

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