Futuro incierto: las multinacionales tienen un deber moral con sus empleados en el exterior.

Author:Epstein, Jack
 
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En 1853, el novelista inglés de la revolución industrial Charles Dickens escribió La Casa Desierta, la historia de una demanda legal por una fortuna familiar que duró tanto tiempo, que cuando se resolvió no había sobrevivientes para reclamarla. La mayoría del dinero disputado terminó en manos de los abogados.

Ahora parece que Dole Food, Dow Chemical y Shell Chemical quieren recrear una versión del clásico de Dickens en Nicaragua. Cientos de trabajadores bananeros en ese país demandaron a las tres firmas de EE.UU., alegando haber sido expuestos a un pesticida tóxico. El compuesta, dicen, ha sido el causante de varios casos de cáncer, enfermedades pulmonares, desórdenes nerviosos, infertilidad y problemas de piel. Las cortes nicaragüenses fallaron en contra de dichas empresas en 2001, y nuevamente en marzo de este año, obligándolas a pagar más de US$570 millones a 548 trabajadores.

Las tres multinacionales no sólo se rehúsan a pagar, sino que han lanzado una contra-demanda en una corte de EE.UU. Una de las firmas incluso se valió de una compleja ley usada en contra de los cabecillas del narcotráfico, para acusar a los campesinos y a sus abogados de falsificar documentos e inventar problemas de salud.

Es obvio que Dele, Dow y Shell quieren prolongar la batalla legal hasta que los bananeros mueran o se den por vencidos. Unos 700 demandantes murieron durante la última década esperando ser compensados, según el Ministerio de Agricultura de Nicaragua, y más de 22 mil podrían estar enfermos como resultado del contacto con los pesticidas nemagon y fumazone, marcas del genérico dibromochloropropane.

Desarrollado por Dow y Shell a finales de la década de los 50, el compuesto está clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como "extremadamente peligroso", y su uso está prohibido en EE.UU. desde 1979. Pero, según los demandantes, los pesticidas se continuaron usando en Nicaragua hasta la década de los 80, lo que podría costar miles de millones de dólares en daños y perjuicios.

Kevin Ryan Behrendt, abogado principal de Dole en la contra-demanda, me dijo por teléfono que no podía hacer ningún comentario. Las compañías bananeras y químicas han dicho en otras ocasiones que los empleados retan sus trabajos con frecuencia, de tal manera que no hay lugar a la exposición a largo plazo de nemagon y fumazone.

Quizás algunos de los litigantes inventaron sus heridas. Sin embargo, los reportes de testigos y de los medios indican lo contrario. En...

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