De congas y comparsas.

Author:Diaz-Ayala, Crist
Position::Or
 
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Estamos tan acostumbrados a que los bailes actuales sean por regla general de pareja, que nos olvidamos que el baile comenzó siendo una actividad colectiva; se bailaba en grupos, muchas veces separados los hombres de las mujeres en las sociedades primitivas, hasta que se fueron mezclando, llegando a formas tan sofisticadas como el rigodón y el minuet, en que por momentos, la pareja danzaba unida, pero el resto del baile consistía de un continuo cambio de parejas, en el cual apenas se tocaban las manos.

Pero al Africa no había llegado nada de eso para el siglo XVI, de manera que lo que trajeron a la América fueron sus bailes de grupo. Cuando los dueños de dotaciones de esclavos comienzan a permitir que estos, una vez al año, el Día de Reyes (cinco de enero) puedan salir a bailar usando sus tambores y otros instrumentos, comenzó a gestarse lo que después se llamaron congas y comparsas, confundiendo con la misma denominación la música usada--congas--y el grupo, su coreografía y vestimenta, que es en realidad la comparsa como tal.

Este proceso que comienza en el siglo XVI, se va perfeccionando y extendiendo, y pronto se celebran también las fiestas de los patrones religiosos de cada población, en la misma forma. Y los pintores del siglo XVIII como Miahle, reproducen estos pintorescos festejos, que van por las calles de las ciudades cubanas, especialmente Santiago de Cuba, donde estas celebraciones van cobrando mayor fuerza, sobre todo cuando después de 1799 empiezan a llegar emigrantes haitianos de raza blanca y negra a esa población, a consecuencia de la sublevación de los esclavos en Haiti.

Se van haciendo mas frecuentes esos bailes de origen afrocubano. La sociedad secreta abakúa (o de ñáñigos), al final de sus ceremonias, salía en procesión a la calle, con sus cantos, tambores y disfraces, sobre todo en ciudades como Matanzas y la Habana. El disfraz de diablito o íreme, una las de figuras características de esta sociedad, se hizo muy popular.

De vez en cuando, sobre todo en Oriente, las autoridades prohibían las comparsas. La escritora cubana Nancy Rodríguez narra en los dos volúmenes de su obra "El Carnaval Santiaguero" las frecuentes prohibiciones que el carnaval sufría. Por ejemplo, en 1925, el para entonces alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba, Desiderio Arnaz (padre del famoso artista Desi Arnaz) prohibió la conga, o sea, el género bailable, pero permitió la comparsa, o el grupo que podía desfilar pero al...

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