Al pie de la ciudad sagrada: un pueblo florece y busca su identidad.

Author:Dempsey, Mary A.
Position:Clase Ejecutiva - Desarrollo economico del pueblo Aguas Calientes en Peru
 
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Casi todos los viajeros que visitan la fortaleza incaica de Machu Picchu pasan por Aguas Calientes. Los que visitaron hace tiempo esta villa al pie de los Andes, hoy casi no la reconocen.

Hasta hace 10 años, Aguas Calientes no era mucho más que la última parada del tren, donde los turistas tomaban un autobús que los llevaba por un empinado camino montañoso, en un viaje de 20 minutos, hasta Machu Picchu. El pueblo era una pequeña aglomeración de chozas y bares donde servían helada cerveza Cuzqueña y cancha, un maíz frito. Las familias indígenas subsistían cultivando en las laderas de las montañas, o vendiendo camisetas, ropa y abrigos de alpaca a los turistas.

La única atracción del pueblo eran las aguas termales que llenan varias piscinas rústicas en las que se bañan vecinos y viajeros. Las aguas son lo único que reconoce el que regresa a Aguas Calientes al cabo de varios años.

"Todo cambió cuando construyeron una carretera en medio del pueblo", dice César García, vicealcalde de la comunidad, que ahora se llama oficialmente Distrito de Machu Picchu, aunque todo el mundo sigue usando el viejo nombre. "Al principio fue un desorden".

Diez años después, el pueblo se ha transformado en un lugar pintoresco que trata de forjar una identidad independiente de Machu Picchu. A lo largo de las calles pavimentadas hay cibercafés, pizzerías, tiendas de artesanía y restaurantes. Aparte del tren y de la carretera, hay un helipuerto. La población, que no llegaba a los mil habitantes, ahora se acerca a los dos mil.

"Prácticamente el 100% de la gente vive del turismo", señala Fredy Medina Guzmán, que lleva seis años trabajando como guía de turistas en Cóndor Travel. "No hay tierras de labranza. No hay otra forma de ganarse la vida".

Auge hotelero. La carretera nueva propició el renacimiento del pueblo, pero el auge hotelero lo cimentó. La empresa que ofrece más empleos es el hotel Machu Picchu Pueblo, un complejo de cabañas junto al río Aguas Calientes. El hotel, en proceso de expansión para aumentar la cantidad de habitaciones a 100, emplea a más de 120 vecinos, muchos de los cuales trabajan en sus casas.

"A los biólogos nos era difícil encontrar empleo. Pero ahora podemos trabajar en el turismo, hasta como guías ecológicos", dice Carmen Soto, que supervisa especies de mariposas y colibríes en el hotel, así como su programa de reproducción de mariposas. El gobierno peruano no permite capturar mariposas para sacarlas del país, por eso la gerencia del hotel...

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